domingo, 11 de agosto de 2024

QUIEN CREE EN JESÚS TIENE VIDA ETERNA. XIX DOMINGO TO-B

 

Lecturas de misa AQUÍ.

Os dejamos el Evangelio según San Juan 6, 41-51:

MEDITAMOS: 
Aunque algunos no lo entienden, Jesús les dice "Yo soy el Pan Vivo bajado del cielo" y les explica que quien coma de este pan vivirá para siempre.
Él está hablando de dar su vida por nosotros para que tengamos vida eterna. Y es que el pan de vida llega a la tierra con forma de bebé, como uno de los nuestros, pequeño, débil, sin hacerse notar. Viene en los brazos del Padre y se convierte en el alimento verdadero para una humanidad que tiene hambre de Dios, de pan, de sentido, de plenitud.

PARA VIVIR: Jesús es el pan de la Eucaristía
El pan de vida nos alimenta para siempre, nos hace hermanos, nos convierte en pan. Jesús nos pide que creamos en él y por eso tenemos que creer en sus palabras, en sus promesas, en su vida, en su amor desinteresado. Las tentaciones contra la fe son muy sutiles, es decir, se van colando en nosotros sin darnos cuenta. Si estamos atentos y oramos y leemos el Evangelio y acudimos a la eucaristía, nuestra fe se hará fuerte y en nuestro corazón y en nuestra vida Jesús será siempre el primero.
ORACIÓN: 
Querido Dios, 
Tu quieres que seamos felices 
con una felicidad que nunca se acaba 
y por eso nos invitas 
a caminar al estilo de tu Hijo Jesús, 
amando y ayudando a los demás. 
Te pedimos por la gente 
que nunca ha oído hablar de Ti 
y por los que se han ido 
detrás de falsas promesas 
y ya no escuchan a Jesús, tu Hijo, 
para que abran los ojos 
y el corazón a la verdad. 
Espíritu Santo, guíanos y ayúdanos. Amén.
ACTIVIDADES: 
1.  Lee o ve de nuevo el Evangelio. Después comenta con tus padres y catequistas las siguientes cuestiones:
  • Contesta: -¿Qué murmuraba la gente que había visto a Jesús desde pequeño?
    -¿Quién es el que nos atrae hacia Jesús?
    -¿Qué dice Jesús de todo el que crea en él?
    -¿Quién es el que vive para siempre?   
  • El texto: Jesús quiere que creamos en Él. Las palabras de Jesús, hoy al igual que entonces, vienen a remover nuestras conciencias, a hacer vivir de forma diferente, sabiendo que somos parte de una sociedad diferente, pero que debemos dejar sitio para interiorizarlas, meditarlas y ponerlas en práctica, entonces entenderemos que Jesús es el Pan bajado del cielo que viene para alimentarnos y llenarnos de vida. Nosotros, los que le conocemos, los que le seguimos, debemos hacer que Dios sea Pan visible, Pan compartido para que no falte en ninguna mesa y que la humanidad sea cada vez más altruista y solidaria.
    Cada Eucaristía es también una ocasión propicia para que entreguemos nuestra vida unida a la de Jesús en servicio a los demás, a través de la liturgia y la ayuda generosa de los que sufren.
  • Reflexión: Jesús se presenta como ese alimento perfecto para saciar nuestra hambre espiritual. Muchas veces tenemos hambre en nuestro corazón y buscamos otras cosas para llenarlo ( vicios: alcohol, drogas, etc)
    incluso vemos a muchos artistas que lo tienen todo y siguen buscando algo que les falta al final terminan suicidándose muchas veces. Pero cuando llenamos ese vacío con Jesús aunque tengamos hambre física el Señor se encarga de llenarlo de alguna manera. Cuando tenemos hambre física no solo vemos la comida sino que la comemos. Igual es con Jesús no solo es leer la palabra hay que comulgar para poder entrar en esa intimidad en ese «Él y yo» que está dentro de mi.
    Y lo mas hermoso la maravillosa promesa de la vida eterna.
    ¿Creo realmente que Jesús es el pan vivo bajado del cielo? ¿ He tenido hambre espiritual? ¿ A que o a quien acudo cuando tengo esa hambre espiritual?    
  • El Papa Francisco nos dice: Para CREER, el corazón debe estar abierto a la acción del Espíritu de Dios. Y si tú tienes el corazón cerrado, la fe no entra. Dios Padre siempre nos atrae hacia Jesús. Somos nosotros quienes abrimos nuestro corazón o lo cerramos. La fe, que es como una semilla en lo profundo del corazón, florece cuando nos dejamos «atraer» por el Padre hacia Jesús, y «vamos a Él» con ánimo abierto, con corazón abierto, sin prejuicios; entonces reconocemos en su rostro el rostro de Dios y en sus palabras la palabra de Dios, porque el Espíritu Santo nos ha hecho entrar en la relación de amor y de vida que hay entre Jesús y Dios Padre. Y ahí nosotros recibimos el don, el regalo de la fe. 
    Con esta actitud de fe, podemos comprender el sentido del «Pan de la vida» que Jesús nos dona… En Jesús, en su «carne» –es decir, en su concreta humanidad – está presente todo el amor de Dios, que es el Espíritu Santo. Quien se deja atraer por este amor va hacia Jesús, y va con fe, y recibe de Él la vida, la vida eterna.
  • Oración: Gracias Señor por quedarte para siempre en ese pedazo se pan, gracias por alimentarme.
    Señor, que siempre tenga hambre y sed de ser poseído por un poco más de tu amor, y tu ternura. Que me alimente solo de Ti, de tus palabras, de tus gestos, de tu ser, para no confundirme con los alimentos terrenales, que se presentan apetitosos, pero perecen.
    Señor, quiero ser Pan, para aquellos que tienen hambre de justicia y de verdad. Quiero ser Pan, para los pobres y oprimidos. Quiero ser Pan para los enfermos y abandonados. Quiero ser Pan al igual que tú, y eso significa dar Vida.
    Tú, Señor, eres el alimento que conforta el alma, que aumentas nuestras fuerzas, y alegras nuestro el corazón. Señor, que nunca deje de alimentarme de Ti. Amén.  
  • Interiorizo la Palabra:  
  • Yo soy el pan vivo bajado del cielo.
    (repetir esta frase de Jesús) 
    «…Yo soy el pan vivo bajado del cielo, el que coma de este pan, vivirá para siempre…» ¿Sientes y vives la Eucaristía como el momento central, fundamental y existencial de tu fe?, ¿de qué manera? ¿Das espacio al Señor para que su presencia en ti, te transforme y te vivifique?
    A través de la Eucaristía Jesús quiere entrar en nuestra existencia y permearla de su gracia, para que en cada comunidad cristiana haya coherencia entre liturgia y vida. El corazón se llena de confianza y de esperanza pensando en las palabras de Jesús recogidas en el evangelio: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día». (Papa Francisco).
    Vivamos la Eucaristía con espíritu de fe, de oración, de perdón, de penitencia, de alegría comunitaria, de preocupación por los necesitados, y por las necesidades de tantos hermanos y hermanas, en la certeza de que el Señor realizará aquello que nos ha prometido: la vida eterna. (Papa Francisco).
    Cada vez que participamos en la santa misa y recibimos el Cuerpo de Cristo, su presencia obra en nosotros y nos comunica actitudes internas que se traducen en comportamientos conformes al Evangelio: docilidad a la Palabra de Dios, fraternidad entre nosotros, coraje del testimonio cristiano, capacidad de dar esperanza a los que no la tienen, acoger a los excluidos… (Papa Francisco).
    Gracias a Jesús y su Espíritu, nuestra vida se convierte en «pan partido» para nuestros hermanos. ¡Y viviendo así, descubrimos la verdadera alegría! La alegría de hacerse don, de devolver el gran don que nos dieron por primera vez, sin mérito de parte nuestra. (Papa Francisco). 
  • Me comprometo:  
  1. Visita el sagrario para hablar con Jesús Eucaristía.  pide por las personas que están alejadas de los sacramentos.
  2. «Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado.» Pon el acento de la acción evangelizadora en El y no en ti, tú eres medio, no fin.
  3. Toma conciencia de cómo es tu participación en la Eucaristía, si colaboras activamente en los servicios de la liturgia, si experimentas la presencia de Jesús y su cercanía en la comunión, si eres solidario con tu oración y tu ayuda económica.
  4. Prepárate a recibir a Jesús Eucaristía durante la semana a través del sacramento de la reconciliación.
  5. Comulga en la misa del domingo. Jesús Eucaristía te fortalece. Te hace compasivo y comprensivo, te llena de bondad para darte y servir a los demás. Te  hace pan y te une a Él y a los demás
  6. Medita y di como Pablo: «Gustosamente seguiré enorgulleciéndome de mis debilidades, para que habite en mi la fuerza de Cristo Y me complazco en soportar por Cristo debilidades, injurias, necesidades, persecuciones y angustias, porque cuando me siento débil, entonces es cuando soy fuerte».
  7. Cuando sientas tu debilidad y limitación, piensa y mira con fe y confianza, a Jesús, que se te ofrece gratuitamente todo Él, que es tu alimento para el Camino.
  8. «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo». Ponte en camino y ayuda a otros a descubrir el verdadero alimento que da la vida eterna.
2. Aprende y colorea:
3. Realiza el puzzle:
Cantamos "Yo soy el pan de vida"
¡TU PAN NOS DA LA VIDA
QUE DURA PARA SIEMPRE!

domingo, 4 de agosto de 2024

JESÚS ES EL VERDADERO ALIMENTO QUE DIOS NOS HA REGALADO. XVIII DOMINGO TO-B

 Lecturas misa. AQUÍ.

Os dejamos el Evangelio según San Juan 6, 24-35:
MEDITAMOS: Jesús es el PAN DE VIDA
Jesús se alejó de la gente que quería hacerlo rey y la gente lo buscó hasta encontrarlo, entonces Jesús les dice que lo buscan porque se saciaron de comida...
PARA LA VIDA: 
EUCARISTÍA, ALIMENTO QUE DURA 
PARA LA VIDA ETERNA
Lo que debían buscar era el alimento que dura hasta la vida eterna. Jesús es el Pan de Vida, el alimento del corazón. Si lo comemos, tendremos Vida Eterna.
ORACIÓN: 
Gracias Señor,
por amarnos tanto, 
sabemos que para vivir sanos
debemos hacer ejercicio, jugar... 
comiendo una dieta variada.
y para vivir la vida en plenitud,
Jesús se nos entrega como alimento del corazón.
Si nos alimentamos con Jesús, Pan de Vida,
tendremos Vida eterna.

Cantamos "De película"
ACTIVIDADES:
1. Lee o ve de nuevo el Evangelio. Después comenta con tus padres y catequistas las siguientes cuestiones:
  • Contesta: - ¿Qué le dijo Jesús a la gente que lo buscaba?
    - ¿Por qué alimento debemos trabajar?
    - ¿En qué consiste la obra de Dios?
    - ¿Qué dice Jesús de él como alimento?
  • El texto: Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan».
    Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.
    Después de escuchar el texto, ¿Cuáles son las palabras o frases o actitudes que atraen tu atención, tu interés?   
  • Meditamos: Yo soy el pan de Vida … Y hemos escuchado la expresión «Es el pan de cada día», es decir el alimento de cada día, pero no sólo físico, sino espiritual, que se nutre de las buenas acciones y actitudes, que son como las proteínas; y el Señor sabe que está vida que tenemos es temporal y después viene la vida eterna, pero es importante desde ahora ir dando, preparando, para en su momento llegar bien nutridos para dar el siguiente paso.


    ¿Cuál es el pan de cada día en mi vida que nutre mi alma, mi corazón, mi espíritu?, ¿Entiendo que el Señor cuando se refiere a «Yo soy el pan de Vida» se refiere a tomarlo como ejemplo, creer en lo que nos dice, nos pide, escucharlo, seguirlo, por qué él desea prepararnos para dar el paso a la vida eterna? Siguiendo el mensaje de este texto, puedes  compartir  tu reflexión personal...  
  • Mi oración:  Yo quiero ir a ti, seguirte, tomarte como el pan de mi Vida, mi Señor sé que tú deseas que llegue alcanzar la vida eterna, donde podré gozar de las bondades de tu Reino y de la eternidad, este alimento que tú me ofreces es el que verdaderamente nutre mi corazón, mi alma, espíritu y me prepara para llegar a dar ese paso hacia ti, contigo. Ayúdame a estar más atento cada día y tomar ese pan que me ofreces en cada buena acción y actitud que doy por seguirte.  Sigue tu oración personal...
    Cada uno expresa sus intenciones.
    -Amén-

  • Interiorizo la Palabra de Dios:  «Yo soy el pan de Vida»
(Repetimos)
«Yo soy el pan de Vida»
«Yo soy el pan de Vida»
¿Qué palabra o frase o párrafo o actitud 
 te ayuda a recordar este texto?  
  • Me comprometo: 
  1. Entender el mundo material y el mundo espiritual, y dar a cada uno el pan que le corresponde.
  2. Escuchar el mensaje, la Palabra de Dios y vivirla lo más fiel posible, este es el pan de Vida que Jesús nos ofrece.
  3. Pide al Espíritu Santo que te fortalezca para ser signo del Reino de Dios entre las personas que te rodean y te ayude a acercar el pan de la Palabra y de la Eucaristía a los demás. La pregunta que le hacen a Jesús es la misma que cada día se hacen muchas personas. ¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?». Y la respuesta de Jesús es muy clara “que creáis en el que él ha enviado”. Que puedes hacer para creer más en Jesús. Creer en el Señor y seguirlo sin ninguna duda para alcanzar la vida eterna.
  4. A lo largo de la semana piensa y realiza la acción concreta para estar cerca de Dios, aunque estemos de vacaciones, haz oración... 
    Tu pan nos lleva al cielo
    El Señor te invita a cultivar la relación con Él, a reforzar tu fe en Él que es el «pan de la vida», Jesús ha venido para saciar nuestra hambre de verdad, nuestra hambre de justicia, nuestra hambre de amor.
  5. Jesús nos dice “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás” Pon los medios para ir cada día a Jesús. Cuando lo encuentras y vives desde Él, ya no tendrás hambre ni sed de este mundo.

2. Aprende y colorea:
3. Ve el vídeo "Búsqueda activa"

4. Realiza el puzzle
Cantamos "Yo soy el Pan de Vida"
¡SEÑOR, DANOS DE TU PAN
QUE NOS LLEVA A LA VIDA ETERNA!

domingo, 28 de julio de 2024

CON 5 PANES Y 2 PECES COMIERON TODO LO QUE QUISIERON. XVIIDOMINGO TO-B

 

Lecturas misa AQUÍ.

Os dejamos el Evangelio según San Juan 6, 1-15:

MEDITAMOS: 
Jesús solo quería que creyeran en Él
A Jesús lo seguían por los milagros que hacía. Un día, era tanta la multitud que Jesús se preocupó de que cada uno comiera bien. Entonces, Jesús, tomando el pan, y el pescado que le habían ofrecido, levantando la vista y dando gracias comenzó a repartirlos. Ese día todos comieron hasta quedar satisfechos. La gente, al ver que había comido en abundancia, se propuso hacer rey a Jesús, pero él se retiro solo a la montaña.

PARA LA VIDA: 
Muchas veces, nosotros hacemos los mismo: no creemos porque no vemos señales o milagros prodigiosos y si vemos señales no nos preocupamos por creer con más firmeza y pronto olvidamos los favores recibidos. Jesús no vino a ser un rey temporal, vino a salvar a toda la humanidad de la muerte y del pecado. Sin embargo, nos ha dejado a cada uno de nosotros la iniciativa de poder ayudar a los que pasan hambre y sufren toda clase de necesidad. Cuándo compartimos, ¿Levantamos los ojos al cielo y damos gracias, como Jesús? A veces nos sentimos bien dando a los demás pero no nos preocupamos de agradecer lo que Dios nos ha dado a cada uno.
ORACIÓN: 
Querido Jesús,
tú diste de comer 
a una multitud hambrienta. 
Hoy en día contemplamos 
a muchos hermanos sufriendo 
porque no tienen alimento, 
ni ropa, ni medicinas, 
ni casa, ni trabajo, 
ni educación, ni derechos. 
Hay muchos niños 
que sufren por la falta de amor,
de escuela y de todo tipo de ayuda. 
Tú eres compasivo y misericordioso; 
mueve los corazones de todos 
para que seamos solidarios y generosos, 
para que rompamos las barreras 
que impiden a esos hermanos pobres, 
vivir como seres humanos. Amén.
ACTIVIDADES:
1. Lee o ve de nuevo el Evangelio. Después comenta con tus padres y catequistas las siguientes cuestiones:
  • Contesta: - ¿Por qué a Jesús lo seguía mucha gente? - ¿Por qué mandó Jesús que la gente se sentara? - ¿Cuál fue el milagro que hizo Jesús con los cinco panes y los dos peces? - ¿Por qué Jesús se retiró a la montaña solo?
  • El texto: Jesús percibió… entre aquella multitud que le seguía que no sólo no tenían pastor y por lo tanto había que enseñarles, sino que tampoco tenían pan, y entonces, igualmente había que alimentarles.
    Jesús hizo ese milagro ante todos, y quedó manifiesta la grandeza de Dios… pero a través de la pequeñez humana: fue realizado con la ayuda humilde del muchacho que encontró Andrés: con sus cinco panes y sus dos peces.
    Es un impresionante testimonio de cómo Jesús…ha querido tener necesidad de nuestra pequeña colaboración humana para que su grandeza divina pueda ser manifestada.
    Otras hambres de otros panes tiene planteadas nuestra querida humanidad: la paz, el trabajo, la justicia, el amor, el respeto, la esperanza, la fe, la verdad… Son muchas las hambres de los hombres.
    Quizás haya quien espere de Dios un milagro sonoro y deslumbrante, un milagro de Dios y a lo divino. Mientras que Jesús nos seguirá diciendo como entonces: dadles vosotros de comer, buscad el pan adecuado para esas hambres concretas. Entonces sentiremos el mismo estupor y desbordamiento que sintieron los discípulos en el lago de Galilea.
    Jesús sigue haciendo milagros, pero éstos pasan por nuestras manos, nuestro corazón, nuestros ojos, nuestros labios: Él necesita también hoy nuestros panes y nuestros peces, para dar de comer a la multitud de tan diversas hambres.
    El milagro somos nosotros, que ofreciendo nuestra pequeñez, Dios convierte en grandeza, en signo. Y también hoy la gente quedará saciada. ¿No vemos el hambre? ¿No nos vemos como el pan que las manos de Jesús reparten? Dejémonos tomar, partir y repartir, dejémonos ser milagro para los demás. 
    Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu meditación, tu reflexión personal?  Cantamos "Un corazón grande"
  • Medito: Primeramente Jesús, quiere ver que tanto llevan en su mente y en su corazón, lo que él les ha dado y enseñado, es decir, probar su fe, ¿Realmente tengo o llevó al Señor en mi corazón y en mi mente?, ¿Le creo, le tengo fe?. Después él habla, la gente lo escucha y le obedece, después busca al Padre para dar gracias y le provea para satisfacer esta necesidad primaria de la vida; ante mis necesidades ¿Sigo el ejemplo de Jesucristo?, ¿Escucho, obedezco, doy gracias y pido por mis necesidades, por las de mis hermanos?, el Señor siempre nos está bendiciendo y dándonos milagros pequeños o grandes ¿Reconozco las bendiciones y milagros que me da el Señor?, ¿Lo reconozco como el único en mi vida quien me puede dar lo que realmente necesito?
  • Mi oración:  Señor en mi corazón y en mi mente siempre estás, te doy gracias porque me bendices y das milagros en muchos momentos, quiero seguir tu ejemplo, escucharte más, obedecerte y dejar que obres sobre mí, en mis necesidades; sé que eres el único que siempre está listo para ayudarme y proveerme; perdóname por aquellas veces cuando pruebo mi fe y no es tan fuerte como yo quisiera, sobre todo en los momentos más difíciles, es mi humanidad y te pido que en esos momentos estés más presente, mi Señor.       Continúa tu oración...
Vamos diciendo nuestras intenciones.
Amén.  
  • Interiorizamos la Palabra de Dios: Piensa la frase o palabra que te va a hacer recordar este texto evangélico.
    «Dio gracias y los repartió»
    (Repetimos)
    «Dio gracias y los repartió»
    «Dio gracias y los repartió»
  • Me comprometo: 
  1. Tomemos unos minutos y con mucha conciencia y amor volvamos a colocar al Señor en nuestro corazón, en nuestra mente.
  2. Preguntemos a alguien qué necesidad tiene y si está en nuestras manos, ayudemos o sino pidamos en oración al Señor.
  3. Demos gracias al Señor por todo cuanto nos ha dado en bendiciones, en milagros.
  4. En tu encuentro con Jesús en la Eucaristía, pídele que te abra el corazón a la compasión hacia el prójimo y al compartir fraterno.
  5. Después de leer este Evangelio, es el momento para preguntarte Qué estoy dispuesto a entregar a Jesús, para que Él siga obrando en medio de nosotros.
  6. Ante la multitud que seguía al Señor, Él buscó una solución a esa situación, ¿Qué puedes hacer para estar más atento a las necesidades de los que sufren y necesitan algo?, ¿Cómo puedes ayudarlos?, ¿Qué puedes hacer por ellos?
  7. Ante tanta necesidad de todo tipo que hay en el mundo, ¿Cómo puedes compartir tus riquezas, tus bienes, tu tiempo, lo poco o lo mucho que tienes para ser sensible y solidario con los que más necesitan?
  8. Pregunta a alguien qué necesidad tiene y si está en tus manos, ayúdalo y ora por él.
  9. A lo largo de la semana y siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la acción concreta que te invita a realizar?
2.  Aprende y colorea: 
3. Ve el Vídeo "Compartir cotidiano" Después coméntalo con tus padres y catequistas:
4. Realiza el puzzle: 
Cantamos "Danos tu Pan"
¡SEÑOR, DANOS DE TU PAN!

sábado, 20 de julio de 2024

JESÚS SE COMPADECIÓ DE LA MULTITUD DESORIENTADA. XVI DOMINGO TO-B

JESÚS SE COMPADECIÓ, ERAN OVEJAS SIN PASTOR

Lecturas de la misa. AQUÍ.

Os dejamos el Evangelio según San Marcos 6, 30-34:

MEDITAMOS: 
Jesús invita a sus discípulos a descansar y se van a un lugar apartado. Los apóstoles han vuelto de anunciar a las gentes lo que Jesús dijo e hizo. Pero al llegar al lugar elegido para descansar los sorprende la multitud y Jesús, viendo a la gente tan necesitada de luz y orientación que se pone a enseñar. Esta actitud de Jesús nos indica que no desperdiciaba oportunidad para hablar del amor del Padre, de su misericordia y perdón, del verdadero camino que nos lleva a su Reino. 
PARA LA VIDA: 
Nosotros tenemos que aprender de Jesús pues nos gusta la comodidad y el pasarlo bien mientras otros nos necesitan. A veces, el abuelito o abuelita, la mamá, el papá, alguien, necesita un servicio nuestro: un vaso con agua, hacer un recado, atender al hermanito pequeño, el teléfono o la puerta, llevar o traer algo de un lugar a otro, que lo escuchen, etc. Son pequeñas cosas que si las hacemos con amor es porque nos compadecemos del que nos pide algo. Es la actitud de un seguidor de Jesús, llevando su mensaje.
ORACIÓN: 
Querido Dios,
tú nos has enviado a tu Hijo Jesús 
y Él ha querido dar la vida 
por toda la humanidad 
para salvarnos de la muerte y del pecado. 
 Ayúdanos a ser verdaderos mensajeros 
que proclamemos estas verdades 
que nos llenan de esperanza y alegría. 
Hay tanta gente confundida 
que no cree ni busca la verdad; 
ten compasión de todos ellos 
y a nosotros auméntanos la fe. Amén.
ACTIVIDADES: 
1. Lee o ve de nuevo el Evangelio. Después comenta con tus padres y catequistas las siguientes cuestiones:
  • Contesta: ¿De dónde venían los apóstoles y qué le contaron a Jesús?
    ¿ A dónde y para qué invitó Jesús a los discípulos?
    ¿Jesús y los apóstoles pudieron hacer lo que se proponían? ¿Qué lo impidió?
    ¿Qué sintió Jesús al ver a la multitud y a qué se le pareció?  
  • El texto: Jesús al ver la multitud conocía cuál era la necesidad profunda de cada persona. Nosotros sabemos hoy que la gente tiene mucha necesidad de Dios y de vivir el Amor generoso y sin egoísmos, por eso, Jesús nos invita, como él, a hacer algo. ¿Qué haremos?  
  • Reflexión:  Este texto tiene dos partes, la primera es al retiro, al desierto, al silencio, al lugar donde estemos lejos de todas las cosas de este mundo que nos distraen y es tanto el corre corre que nos olvidamos de nosotros mismos, de atender nuestro templo y sobre todo ese encuentro con Dios. ¿Cuánto tiempo tomo para atenderme a mí mismo, a mi relación con Dios?, ¿Qué tan frecuente busco estar solo para atenderme y hablar con Dios?, ¿Me doy cuenta que es necesario tener tiempo para mí para mi encuentro con mi familia, con Dios?, La segunda parte sigue enseñándonos acerca de la conversión, no sólo atender las necesidades físicas, fisiológicas, sino también enseñarnos a crecer intelectualmente, socialmente, como familia, como persona, a crecer espiritualmente,
    ¿Sigo el ejemplo y la humildad del maestro Jesucristo y enseño y ayudó a aquel que necesita crecer en cualquier aspecto de la vida?, ¿Me interesó por dejar que Jesucristo me enseñe a través de su Palabra, de su mensaje diario?, ¿Enseño y doy gracias por lo que Dios Padre nos provee? Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu meditación, tu reflexión personal?  
  • Mi Oración: Mi señor y maestro Jesucristo quiero seguirte, sé que debo detenerme e ir al silencio, a donde esté solo, donde solo tú y yo podamos hablar, decirte todo lo que siento, escucharte y nutrirme de ti, de tu amor y también seguir tu ejemplo, atender y enseñar al que lo necesita, y también aprender de ti y todo aquel que me enseñe; gracias por todo lo que nos das, gracias a Dios Padre y al Espíritu Santo por qué están conmigo en mis insignificancias o pequeñez, en mis necesidades y en mis logros, no me abandonen nunca, porque los necesito en todo momento. Cada uno pone sus intenciones...  Amén. 
  • Interiorizo la Palabra: Repetimos: "Venid conmigo"
"Venid conmigo"
"venid conmigo"
  • Me comprometo:  
  • . Tener tiempo para estar solo y encontrarme con Dios, no solo una vez al año sino varias veces, porque verdaderamente nutre y trae paz a nuestras vidas.
    . Jesús nos invita a compadecernos y solidarizarnos con quienes necesitan que seamos sus guías y les enseñemos en lo que mejor podamos,
    . También a debemos ser humildes y aprender del maestro Jesucristo y de quienes siempre nos enseñan, y
    . a ser agradecidos con Dios y con quienes nos permiten hacer viva la Palabra del Señor
    A lo largo de la semana, ¿Cuál es la acción concreta que te invita a realizar?
2. Aprende y colorea: 
3. Ve el Vídeo "Tiempo de actuar, tiempo de descansar"
4. Realiza el puzzle:
Cantamos "Alma de Cristo"
¡GRACIAS SEÑOR, POR SALVARME!