Lecturas misa AQUÍ.
Os dejamos el Evangelio según San Juan 6, 51-58:
MEDITAMOS:
JESÚS ES EL PAN QUE DA LA VIDA ETERNA
Cuando se vive la eucaristía, se convierte en alimento que impulsa el “partirse” y “repartirse” como las migas del pan. Hasta que no nos duela el cuerpo por sentir lo que supone la entrega a los otros, no nos hallaremos asociados a la singular entrega de Jesús. La eucaristía nos lanza a la misión. Es el impulso que necesitamos para que se siga obrando en nosotros el cambio interior y el compromiso con los más débiles, los “sin-pan”.
PARA VIVIR:
Hoy acompañamos al niño/a, a su familia y al catequista para que descubran que Jesús se entrega como alimento, permanece realmente presente, reúne a la Iglesia y sale al encuentro de su pueblo.
El amor a los pobres y la Eucaristía están unidos, nos abren a la vida nueva, a ser de verdad Iglesia, Cuerpo de Cristo.
“Vivir la Eucaristía es entregarse a los demás, llegando a ser para ellos PAN, por el amor y la adoración a la Eucaristía.
Querido amigo Jesús,
Gracias por quedarte
en el Pan de la Eucaristía.
Ayúdame a valorar tu Presencia
en ella, cada domingo,
para llegar a la vida eterna. Amén
ACTIVIDADES:
1. Lee o ve de nuevo el Evangelio. Después comenta con tus padres y catequistas las siguientes cuestiones:
Señor Jesús, abre nuestro corazón
para escuchar tu Palabra.
Que podamos comprender
lo que quieres decirnos hoy
y descubrir cuánto nos amas. Amén.
- Contesta: ¿A quién dirige su discurso Jesús?
- El Texto:
¿Con qué se compara el mismo Jesús?
¿Por qué dice que Él es el Pan de Vida?
¿Cuál es la relación entre el Pan y la carne de Jesús?
¿Qué sucede con quien come el cuerpo y bebe la sangre del Señor?
¿Cuál es la relación con quien come el pan y la vida para siempre?
El Apóstol Juan, pone en boca de Jesús el así llamado: discurso sobre el pan de vida.
El Pan, es alimento, y es necesario para la vida. Pero Jesús hace esto como una comparación con el pan que alimenta momentáneamente y el pan que alimenta para siempre, para la vida eterna.
Aquí Jesús habla del Pan y lo relaciona con su propia carne. Esta parte del texto, se vuelve más sacrificial, y en el contexto de la tradición de la Iglesia, se vuelve más Eucarístico. El sacrificio de Jesús, a través de la Pascua, nos ayuda a poder entender este texto. Es su entrega como el único sacrificio agradable al Padre, unido al memorial de la última cena, en que toma sentido este texto.
Jesús es Pan de vida no solamente en todo lo que Él hace, sino especialmente en su Iglesia, en el sacramento de la Eucaristía, donde el ámbito comunitario de la unidad de los creyentes, también lo es con Cristo.
Estas palabras de Jesús: “El pan que yo doy para la vida del mundo es mi carne”.Es la cima de la revelación sobre Jesús-Pan – Alimento. Jesús en su humanidad, se entrega sacrificialmente, por la salvación del mundo entero, en la muerte en cruz. Por eso Él siempre dice “dar su vida” “dar su carne” y lo hace para que todos tengan vida.
Jesús insiste: “Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida en mí y yo en él”. Jesús mismo es el alimento que nos une al Padre. Curiosamente al revés de los alimentos normales que tomamos, de los que extraemos las sustancias nutritivas y los transformamos en nuestra vida, la Eucaristía nos ofrece la vida del que comemos. Nos transformamos en Aquel que nos alimenta y nos unimos así al Padre del cielo. Este nuevo pan, es totalmente completo, no como el maná que comieron los israelitas en el desierto y murieron. El que come de este pan, vivirá para siempre.
Presta atención a:
- - Una palabra que te llame la atención.
- Reflexión:
- Oración:
- Interiorozo La Palabra de Dios: Un minuto en silencio.
- Me comprometo:
- Una frase que te sorprenda.
- Algo que no entiendas o te genere preguntas.
Jesús no se presenta solo como un maestro, sino como alguien que quiere darnos vida.
El alimento es necesario para crecer físicamente. Jesús nos dice que también necesitamos alimentarnos espiritualmente.
La Eucaristía no es solo un símbolo: Jesús quiere permanecer unido a nosotros.
Cuando participamos en la Misa y recibimos la Comunión, Jesús mismo sale a nuestro encuentro.
Preguntas para reflexionar¿Qué cosas alimentan mi vida cada día?
¿Qué “hambres” tengo en mi corazón? (amistad, cariño, sentido, alegría, perdón…)
¿Qué significa para mí recibir a Jesús en la Eucaristía?
¿Hay momentos en los que busco llenar mi vida con cosas que no me dan verdadera felicidad?
¿Cómo puedo acercarme más a Jesús esta semana?
Coloca sobre una mesa:
- Un trozo de pan.- El móvil apagado.
- Un balón o algún objeto que represente entretenimiento.
- “¿Cuál de estas cosas necesito para vivir realmente?”
- Dialogamos sobre la diferencia entre lo que entretiene, lo que ayuda y lo que da vida profunda.
Señor Jesús,
muchas veces busco la felicidad en muchas cosas,
pero hoy me recuerdas que Tú eres el Pan de Vida.
Gracias por quedarte con nosotros en la Eucaristía.
Ayúdame a reconocerte cuando participo en la Misa,
a confiar más en Ti
y a descubrir que solo Tú puedes llenar mi corazón. Amén.
Repite lentamente en tu interior:
“Jesús, Pan de Vida, quédate conmigo.”
o
“Tú tienes palabras de vida eterna.”
Elige una acción concreta para esta semana:
- Participar en la Misa con más atención.
- Hacer una visita breve al Santísimo.
- Rezar cada día un minuto agradeciendo a Jesús su presencia.
- Compartir algo con alguien que lo necesite, como signo del amor que recibo de Cristo.



3. Ve el vídeo "Merece la pena"4. realiza el puzzle:

































