JESÚS CAMINA CONTIGO AUNQUE NO LO NOTES
Los discípulos estaban llenos de tristeza. La tristeza es mala compañera, el que está triste no cree, no tiene fe, no puede ver lo bueno que hay a nuestro lado, y en el caso de los dos que iban a Emaús, la tristeza no les dejaba reconocer a Jesús. La Escritura, la Palabra de Dios les fue corriendo la cortina que les impedía ver con claridad y al llegar al sitio donde iban, ya se sentían más animados e invitaron al compañero de camino a cenar con ellos. El corazón cerrado a su propia tristeza se había abierto a otra persona y esta era Jesús. Jesús hace los mismos gestos de la última cena, parte el pan y se lo da, ahí ocurre lo más importante, lo reconocen resucitado y entienden las Escrituras.
PARA VIVIR:
Esta alegría inmensa que los inundó los hizo volver corriendo y de noche, es decir, sin miedo, a Jerusalén en donde estaban los demás.
Querido Jesús,
yo sé que me amas y me salvas.
Tu caminas a nuestro lado
no nos dejas solos.
Ayúdame a reconocerte
ya a seguirte. Amén.
ACTIVIDADES:
1. Lee o ve de nuevo el Evangelio. Después comenta con tus padres y catequistas las siguientes cuestiones:
- Contesta: - ¿Qué impedía a los dos que iban a Emaús reconocer a Jesús?
- El texto:
- Reflexión: Preguntas para los niños/as:
- Oración:
- Interiorizo La Palabra de Dios:
- Me comprometo:
- ¿Cómo se iban sintiendo los discípulos a medida que Jesús les explicaba
las Escrituras?
- ¿Cómo reconocieron los discípulos a Jesús?
- ¿Qué hicieron los discípulos cuando Jesús desapareció?
El texto que normalmente llamamos los discípulos de Emaús, porque era el pueblo a donde iban, nos lleva a la página más desarrollada de los elementos que Lucas, con su fineza quiere dejarnos como la gran herencia del cristianismo.
Como estamos en Pascua, los domingos se siguen tomando textos alusivos a ese primer día de la semana en que Cristo Resucitó. De hecho así comienza el texto: “aquel mismo día…” y dice que iban dos de los discípulos. Recordemos algo importante. Jesús tenía 12 Apóstoles (que también obviamente eran sus discípulos, es decir, seguidores). Pero los discípulos eran muchos más. En algún lado nombra a setenta y dos (ver Lucas 10,1). Estos dos, que nombra Lucas, aprovechando que había pasado el Sábado solemne y que podían ya huir de Jerusalén, se iban. Las traducciones son muchas del original griego, pero dice que mientras iban, estaban discutiendo acaloradamente. No era una conversación o discusión normal.
Jesús, como era costumbre en los caminos de unirse a otros que van en la misma dirección, se pone a caminar con ellos. Nadie se extraña, porque era algo normal. Y Jesús sin que lo reconozcan, lanza una pregunta, que produce en ellos algo inmediatamente fuerte. Venían caminando y el texto dice que “se detuvieron tristes”, con el rostro afligido. Es que una pregunta, es como un dedo en la llaga. Ellos no pueden seguir caminando, porque el efecto de la pregunta, los trastorna. Viene el recuerdo, de lo sucedido. Entonces uno de los dos discípulos al que Lucas menciona con el nombre de Cleofás (puede ser el esposo de la otra María que estaba acompañando a la Virgen María la madre de Jesús en el Calvario –Ver Juan 19, 25-ss.), se dirige a Jesús en fuerte tono, habiendo detenido su marcha y le dice: “eres tú el único que ha estado en Jerusalén estos días y no sabe lo que ha pasado?” le reprocha, porque la pregunta lo ofende, lo saca de sí mismo. Lo pone hasta enojado si se quiere. Pero Jesús que todo lo sabe, todo lo comprende y quiere lo mejor para todos vuelve a preguntar ¿Qué ha pasado?
Jesús es quien mejor sabe lo que ha sucedido. Nadie mejor que Él que fue el protagonista de todo. Él sabe y pudo habérselos dicho. Pero Jesús suscita una pregunta para que salga del corazón de ellos la verdadera respuesta: “Lo de Jesús Nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo…” Aquí es cuando hay que prestar muchísima atención. Porque Lucas con gran y fina ironía, pondrá en boca de Cleofás algo muy interesante. El Kerygma, pero a medias.
Jesús, como era costumbre en los caminos de unirse a otros que van en la misma dirección, se pone a caminar con ellos. Nadie se extraña, porque era algo normal. Y Jesús sin que lo reconozcan, lanza una pregunta, que produce en ellos algo inmediatamente fuerte. Venían caminando y el texto dice que “se detuvieron tristes”, con el rostro afligido. Es que una pregunta, es como un dedo en la llaga. Ellos no pueden seguir caminando, porque el efecto de la pregunta, los trastorna. Viene el recuerdo, de lo sucedido. Entonces uno de los dos discípulos al que Lucas menciona con el nombre de Cleofás (puede ser el esposo de la otra María que estaba acompañando a la Virgen María la madre de Jesús en el Calvario –Ver Juan 19, 25-ss.), se dirige a Jesús en fuerte tono, habiendo detenido su marcha y le dice: “eres tú el único que ha estado en Jerusalén estos días y no sabe lo que ha pasado?” le reprocha, porque la pregunta lo ofende, lo saca de sí mismo. Lo pone hasta enojado si se quiere. Pero Jesús que todo lo sabe, todo lo comprende y quiere lo mejor para todos vuelve a preguntar ¿Qué ha pasado?
Jesús es quien mejor sabe lo que ha sucedido. Nadie mejor que Él que fue el protagonista de todo. Él sabe y pudo habérselos dicho. Pero Jesús suscita una pregunta para que salga del corazón de ellos la verdadera respuesta: “Lo de Jesús Nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo…” Aquí es cuando hay que prestar muchísima atención. Porque Lucas con gran y fina ironía, pondrá en boca de Cleofás algo muy interesante. El Kerygma, pero a medias. Kerygma, es una palabra griega que significa “Anuncio Gozoso” no es un anuncio cualquiera. Y en los escritos del Nuevo Testamento aparece de muchas formas. Es una estructura literaria. Y lleva estos elementos:Anuncio de Jesús, Profeta Poderoso en Obras y Palabras
La traición al Señor, su pasión y su muerte
Él sería el libertador de Israel (y la humanidad)
La resurrección de Jesús.
TODO SE ANUNCIA CON GOZO Y ALEGRÍA
Pero curiosamente, Lucas pone en boca de Cleofás todos los elementos. Incluso dice que “algunas mujeres llegaron diciendo que estaba vivo, es decir, el anuncio de Resurrección. Pero estos discípulos que anuncian el kerygma lo hacen tristes, no tienen alegría, porque en el fondo no creen en que ha resucitado. Es algo muy importante que pone Lucas en su Evangelio, un Kerygma a medias, un Kerygma proclamado pero sin la fe en el resucitado. Que en vez de alegría produce tristeza.
Es curioso darse cuenta que ellos mismos anuncian a Jesús que ha resucitado, pero no creen en eso…
Jesús el Cristo, el viviente para siempre, les responde en tres tiempos:
Primero: con la fuerte advertencia que se están equivocando. Es necesario sacudir a las personas y volverlas a la realidad que sus ojos cegados le impiden ver. (Un buen ejercicio es tomar varias traducciones al español y ver cómo se expresa Jesús en el versículo 25. Algunas traducciones dicen duros de corazón, lentos de entendimiento, tardos para creer, tontos y otros adjetivos más…)
Segundo: con el anuncio bíblico de la historia de la salvación. Aquí está la clave interpretativa, leer la Biblia con ojos nuevos para entender el nuevo sentido.
Tercero: El cambio de actitud que solicita, porque al proclamar el designio del corazón, Jesús “calienta el corazón” desde el interior.
El texto prosigue, con estos amigos que al anochecer, deciden invitar al forastero a que se quede con ellos. Le dan el privilegio de dar gracias por el pan y es allí donde lo reconocen pero Jesús desaparece. Y entonces vuelve el diálogo entre ellos recordando cómo les ardía el corazón cuando les explicaba las Escrituras. Aún cuando tenían miedo y estaban huyendo, regresan esa noche en medio de los peligros a Jerusalén y se encuentran con la comunidad reunida. Hay alegría plena en el corazón de Todos.
Qué obra entonces un buen Kerygma:
- Se abren los ojos (versículo 31)
- Arde el corazón en el pecho (Versículo 32)
- Hay un encuentro con la comunidad creyente y a todos se les comunica el mensaje (verículos 34 y 35).
Muy atentos a:
- ¿Qué sienten los discípulos?
- ¿En qué momento cambia todo?
“¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino?”
- ¿Alguna vez te has sentido como ellos? (triste, confundido, sin rumbo)
- ¿Te ha pasado que Jesús está cerca pero no te das cuenta?
- ¿Qué cosas hoy te “impiden reconocerlo”? (problemas, redes, estrés, dudas…)
Jesús camina contigo incluso cuando estás mal, aunque no siempre lo notes.
“Querido Jesús,
a veces no te reconozco en mi vida.
Cuando estoy triste o perdido, quédate conmigo.
Haz que mi corazón vuelva a arder cuando te escuche. Amén.”
Cerramos los ojos un momento…
- Vas caminando con tus problemas… y Jesús está a tu lado hablándote.
- Repetimos:
«Quédate con nosotros»
Y así, vamos pidiéndole al Señor ser testigos de la resurrección para que otros crean. (Silencio breve)
- - Reconocer a Jesús en 3 momentos concretos (una persona, una situación, una palabra…)
- Hacer algo que te acerque a Él (orar, ayudar a alguien, ir a misa…)
- Escriben en un papel:
- Conclusión:
No estás solo en tu camino.
Jesús?”
3. Ve el vídeo "Cuestión de Fe":4. Realiza el puzzle:
Cantamos "Jesús es Señor"
¡¡JESÚS ME ACOMPAÑA SIEMPRE!!











































