Jesús habló en su tiempo a sus discípulos y lo mismo nos dice hoy a nosotros:
Todo el que odie y se enoje contra un hermano es digno del juicio, como quien le quita la vida al otro.
PARA VIVIR:
A Dios no podemos ofrecerle nada si tenemos el corazón manchado con el desamor, hay que reconciliarse con el hermano, primero.
También, Jesús nos dice que digamos siempre la verdad. El maligno es el padre de la mentira y quien dice mentiras no puede ser amigo de Dios, porque Dios es la Verdad.
- Después de reflexionar el mensaje de Jesús vamos a ver que nos dice el "corazón reconstruido"
- Le damos una vuelta y todos los leemos:
"El amor lo perdona todo y dice siempre la verdad"
te pedimos por cada uno de nosotros,
Tu sabes qu, a veces
no hacemos ni decimos lo correcto,
Ayúdanos a poner amor, perdón
y solidaridad en nuestros corazones,
para que seamos buenos hijos tuyos. Amén.
ACTIVIDADES:
1. Lee o ve de nuevo el Evangelio. Después comenta con tus padres y catequistas las siguientes cuestiones:
AMAR Y PERDONAR
En esta ocasión la lectura del Evangelio de Mateo nos presenta a Jesús y su relación con la Ley. Del Mesías se esperaba que trajera la nueva Torá, su propia Torá. La Torá es el libro que contiene la Ley y la identidad del pueblo israelita.
Jesús viene a presentar una “nueva” Ley, basada ahora sobre la libertad; ahí radica la paradoja, una Ley para ser libres. Esa libertad, por tanto, tiene un contenido, una orientación, y por ello está en contradicción con todo lo que esclaviza. La “Torá del Mesías” es totalmente nueva, diferente, pero precisamente por eso “da cumplimiento” a la Torá de Moisés.
No se trata de abolir sino de dar cumplimiento, y este cumplimiento exige algo más y no algo menos de justicia, como Jesús dice a continuación: “Porque les digo que si el modo de obrar de ustedes no supera al de los letrados y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos.”
Jesús viene a presentar cuatro grandes temas para ponerlos en cuestión; sobre la ofensa, el adulterio, el divorcio y respecto a los juramentos.
El Antiguo Testamento dice no matarás, no cometerás adulterio, no jurarás: si caemos en la cuenta, no todos son asesinos, pero en el interior del hombre hay ira, odio, violencia; no todos son adúlteros, sin embargo los pensamientos y relaciones de los hombres no buscan la continuidad y la fidelidad; no todos juran, pero si levantan falsos testimonios y no van con la verdad por delante.
Jesús comenzando su predicación sobre el homicidio, cita el libro del Éxodo donde se encuentran escritos los mandamientos, conocidos también como la Ley.
Las penas aquí señaladas guardan relación con la gravedad de la ofensa. El “sanedrín” o Consejo era el Tribunal Supremo de los judíos; y el “infierno de fuego” o Gehena era un valle situado al sur de Jerusalén, en el cual los israelitas habían sacrificado antiguamente víctimas humanas al dios Moloc y por este motivo, simbolizaba el lugar del castigo más grave.
Jesús presenta algo novedoso para ese momento: la reconciliación. No dijo si tú tienes algo contra tu hermano, sino si tu hermano tiene algo contra ti, como imponiendo con más dureza la necesidad de reconciliación. La cuestión del Sanedrín y del infierno del fuego aparece como advertencias. No nos olvidemos que hablamos de homicidio y luego de ira, la ira hace perder la objetividad y aún al sabio lo hace necio y no se trata sólo de no matar sino también de no querer matar, de no querer causar daño. Porque Jesús es el Intérprete eminente de la ley, quien le da el sentido más profundo.
Siguiendo con la lógica anterior sobre el homicidio, cuando Jesús habla de adulterio no se trata sólo de no cometer adulterio, sino también de no querer cometerlo. Hay que tener también un corazón limpio y desinteresado. El ejemplo de Jesús nos habla del corazón y no de la mirada.
En tiempos de Jesús, las autoridades religiosas daban permisión para divorciarse por cualquier motivo, no sólo por infidelidad. Ellos se excusaban diciendo que “estaba contemplado en la ley”, pero ése no era el espíritu de la Ley. Jesús dijo: Pero yo les digo que quien repudia a su mujer –salvo en caso de concubinato– la induce a adulterio, y quien se case con una divorciada comete adulterio. Más adelante en el libro de Mateo leeremos cuando Jesús explica que el divorcio no era parte del plan de Dios, sino que es consecuencia del pecado del hombre y la dureza del corazón del hombre.
El «cielo, la tierra y Jerusalén» eran fórmulas usadas para evitar jurar por Dios pero se referían a Él como se aclara en los versículos siguientes. Jesús sintetiza toda esa legislación en un sí…sí y no…no cuando corresponde, evitando las invectivas farisaicas al respecto. Es decir, que lleva el corazón de la cuestión de los juramentos, votos y promesas al lugar central: la credibilidad personal. La mejor manera de gozar de la credibilidad en el prójimo no es haciendo promesas irresponsables como suelen hacer los demagogos, sino diciendo la verdad.
- Contesta:
- El texto: Jesús les dice a sus discípulos que no vino a eliminar la Ley, sino a llevarla a su máximo sentido.
- Reflexión: (Silencio breve) Jesús habla de cosas muy actuales:
- Oración: (espontánea o guiada) Puedes proponer esta oración:
- Interiorizo La Palabra de Dios: En Silencio
- Me comprometo: A lo largo de la semana con algo concreto y posible: Elige UNA acción:
- ¿Qué dice Jesús respecto al perdón?
- ¿Qué debemos hacer cuando vamos a rezar o vamos a la misa?
- ¿Por qué es importante decir sí, cuando es sí; y no, cuando es no?
- ¿Cómo inicia el relato? ¿Qué dice Jesús que ha venido a hacer?
- ¿Cuál será la relación entre en cumplimiento de la Ley y el Reino de los Cielos?
- ¿Cuáles son los cuatro grandes temas que Jesús presenta en este relato?
- ¿Qué decía la Ley sobre el homicidio? ¿Qué dice Jesús? ¿Qué ejemplos presenta?
- ¿Qué decía la Ley sobre el adulterio? ¿Y qué dice Jesús? ¿Qué ejemplos presenta?
- ¿Qué decía la Ley sobre sobre el juramento? ¿Y Jesús que dice sobre ello? ¿Qué ejemplo nos presenta?
Va más allá de las reglas externas y pone el foco en:
- El corazón
- Las intenciones
- La coherencia entre lo que creemos y cómo vivimos
Ejemplos que da Jesús:
- No basta con “no matar”: también importa cómo trato al otro.
- No basta con “no ser infiel”: también cuenta lo que dejo crecer en mi interior.
- No basta con “decir la verdad a medias”: el cristiano es alguien confiable, que dice “sí” cuando es sí.
Comentamos:
¿Qué frases te llamaron más la atención?
- El enojo que lastima
- El rencor
- La hipocresía
- La falta de coherencia
Para reflexionar:
¿Soy la misma persona en la iglesia que con mis amigos o en redes?
¿Guardo rencor o enojo que termino descargando con otros?
¿Mis palabras generan confianza o confusión?
Jesús,
Tú no te conformas con lo superficial.
Mira mi corazón, incluso lo que no se ve.
Ayúdame a amar de verdad,
a perdonar,
a ser sincero/a,
y a vivir lo que digo creer.
Cambia mi interior,
para que mis acciones hablen de Ti. Amén.
También pueden decir una frase corta cada uno:
- “Jesús, enséñame a amar mejor”
- “Jesús, cambia mi corazón”
- “Jesús, ayúdame a ser coherente”
- Entrega a cada niño/a un papelito, que escriban:
💓 Algo que necesitan cambiar por dentro (una actitud, una forma de reaccionar)
- Luego:
💓 Lo doblan
💓 Lo colocan a los pies de una cruz o una Biblia
💓 Un momento de silencio
- Pedir perdón a alguien
- Controlar una reacción de enojo
- Decir la verdad aunque cueste
- Ser más coherente en redes
- Tratar mejor a alguien que suelo ignorar
2. Aprende y colorea:



3. Ve el Vídeo "Más que reglas" Después coméntalo con tus padres y catequistas:4. Realiza el puzzle:
























