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| ¡MUJER, QUÉ GRANDE ES TU FE! |
Os dejamos el Evangelio según San Mateo 15, 21-28:
MEDITAMOS:
Esta mujer no se rinde.
Jesús parece guardar silencio. Los discípulos incluso quieren que se marche. Pero ella continúa confiando.
Su oración podría resumirse en una frase:
Jesús parece guardar silencio. Los discípulos incluso quieren que se marche. Pero ella continúa confiando.
Su oración podría resumirse en una frase:
«Señor, ayúdame».
PARA LA VIDA:
A veces también nosotros rezamos y pensamos:«Dios no me escucha».
«¿Por qué no cambia las cosas?»
«¿Por qué permite que me pase esto?»
«¿Por qué parece que está callado?»
El Evangelio nos enseña que la fe no significa tener siempre respuestas.
Tener fe significa seguir confiando en Jesús incluso cuando no entendemos.
La mujer cananea nos enseña una fe valiente, perseverante y humilde.
cuando tenga miedo, ayúdame.
Cuando no entienda lo que ocurre, ayúdame.
Cuando piense que no me escuchas,
enséñame a seguir confiando.
Cuando quiera abandonar,
dame fuerzas para continuar.
Aumenta mi fe
y haz que nunca deje de acudir a Ti.
Jesús, confío en Ti.
Jesús, ayúdame. Amén.
Cantamos "Enciende una luz"
ACTIVIDADES:
1, Lee o ve el vídeo del Evangelio. Después comenta con tus padres y catequistas las siguientes cuestiones:
Oración al Espíritu Santo:
Ven, Espíritu Santo.
Abre mi corazón para escuchar a Jesús.
Ayúdame a confiar en Él incluso cuando parece que no responde.
Dame una fe fuerte y humilde
para no rendirme ante las dificultades. Amén.
- Contesta: ¿A qué región se fue Jesús?
- El texto:
- Reflexión:
- Oración:
- Interiorizo La Palabra de Dios: ¿Qué hago cuando Dios parece guardar silencio?
- Me comprometo:
¿Quién salió al paso y qué le decía?
¿Cómo era la forma de expresarse?
¿Qué hizo Jesús en un primer momento?
¿Qué le dijeron los discípulos a Jesús? ¿Por qué le dijeron eso?
¿Cuál fue la contestación de Jesús?
¿Qué dijo entonces la mujer ante la contestación de Jesús?
¿Qué dijo Jesús ante las palabras de esta mujer extranjera?
¿Qué pasó con la hija de esta madre?
La mujer viene pidiendo a gritos a Jesús y lo reconoce con el título de “Hijo de David”, que su hija está poseída por un demonio. Y Él no responde.
Los discípulos intervienen no por compasión a sus necesidades, sino para que ya no siguiera gritando detrás de ellos, pues parece que les molestaba. Es cuando Jesús interviene, aparentemente con una dureza en sus respuestas, que no esperamos del Mesías, pero leyendo todo el texto en su contexto, nos damos cuenta que Jesús, está buscando que aflore la fe de esta mujer.
Aquí vemos entonces cómo la insistencia de la mujer, se transforma en la humildad de responder a Jesús que le ha dicho que el pan de los hijos no es bueno dárselo a los perritos, y ella reconociendo al Hijo de David, le devuelve la frase diciéndole que aún los perritos comen de lo que cae de la mesa de los hijos… Algo célebre, que tal vez sólo la desesperación de una madre puede llegar a decir.
Jesús alaba a la mujer por su fe y le dice que por creer, su hija ya está curada del mal que la poseía.
Mateo resalta que la condición para entrar al Reino es una fe auténtica, que no retrocede ante ninguna dificultad. La fe es una confianza ciega en que es posible para Dios, todo lo bueno para el ser humano.
Con su actitud humilde, pero insistente, la mujer extranjera da testimonio de tener hacia Jesús una consideración que no han demostrado tener los maestros de la Ley, ni los habitantes de Nazareth. Es más ni siquiera sus propios discípulos han demostrado una fe como ella. Por eso también vemos que la fe es un don que el Padre Dios ofrece a todos sin distinciones.
Hoy es muy frecuente intentar de todas maneras de tapar los problemas que tenemos, incluso esconderlos y buscar cosas que nos entretengan y nos aíslen de los mismos. ¿Cómo te mueves tú frente a las necesidades y problemas? ¿Sales a buscar a Jesús como primera instancia?
¿Cómo es tu oración de petición a Jesús?
¿Te desanimas si al primer intento no logras lo que necesitas?
¿Puedes hacer una lista de las cosas que crees que necesitas? Vuelve a mirar esa lista y realmente con sinceridad de corazón pregúntate ¿cuáles de ellas son verdaderamente necesarias para tu vida de fe? ¿Cuáles son superfluas?
La mujer extranjera incluso le dice al Señor desde sus propias palabras lo que necesita. ¿Tomas tú la Biblia para buscar todas las promesas del Señor y se las dices?
¿Es la Palabra de Dios tu fuente principal de oración, con lo que te nutres diariamente?
Si tuvieras que ponerle un porcentaje a tu fe ¿Qué pondrías tú? ¿Cómo crees que el Señor evaluaría tu fe?
¿Sabes entonces ahora cómo debes obrar para aumentar la fe?
¿Te gustaría que el Señor te alabara a ti por tu fe? ¿Entonces qué esperas?
Gracias Señor por tu Palabra Salvadora
Gracias por que vienes a mí en este momento de mi vida a recordarme mi fe
Gracias por alimentar mi fe
Vengo a presentarme hoy ante Ti, para que me ayudes.
Señor, necesito de ti, necesito de tu amor, de tu compasión. Hay muchas cosas que me entretienen y me sacan por completo de la dirección que Tú deseas para mí.
Señor, yo creo que Tú, todo lo puedes. Aquí estoy con lo poquito que tengo. Vengo a que me transformes.
El milagro que te pido hoy, es que aumentes mi fe, para que pueda creer en Ti y creerte a Ti.
Quiero ser tu discípulo Señor, quiero seguirte, pero necesito fe.
Gracias Señor por considerarme hoy y aumentarme la fe.
- Hacemos un momento de silencio para responder al Señor y demos gracias porque nos llena de alegría.
- Añadimos nuestras intenciones de oración. -Amén-
¿Me rindo fácilmente cuando algo no sale como quiero?
¿Hay alguna situación por la que necesito decirle hoy a Jesús: «Señor, ayúdame»?
¿Confío en Jesús solamente cuando todo va bien?
¿Qué significa para mí tener una fe como la de esta mujer?
- Podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón:
«tienes mucha fe. ¡Que se realice lo que quieres!»
(Versículos 28b)
- Cuando algo me preocupe, en lugar de desesperarme, repetiré:
«Jesús, confío en Ti. Ayúdame».
- Y buscaré también una persona a la que pueda ayudar, escuchar o acompañar.«Mujer, qué grande es tu fe».
Mateo 15, 28
La fe no consiste en que todo salga como yo quiero. La fe consiste en seguir confiando en Jesús.









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