Lecturas Misa AQUÍ.
Os dejamos el Evangelio de San Mateo 13, 1-23:
MEDITAMOS:
Jesús con su presencia atraía a la gente y todos se ponían a escucharlo. Jesús no perdía ocasión para decir el mensaje de salvación, y para que todos entendieran les ponía ejemplos que se referían a la vida del campo y a los trabajos que ellos hacían. En el evangelio se nos cuenta que habló de la semillas y de la tierra.
PARA LA VIDA:
Jesús explica que la semilla es la Palabra de Dios, y que cada uno de nosotros es como un tipo de terreno.
- A veces somos como el camino, y no escuchamos bien.
- Otras veces somos como las piedras, y nos cansamos rápido.
- O como las espinas, y nos distraemos con otras cosas.
Cerramos los ojos y pensamos qué cosas no dejan que el mensaje de Jesús sea lo más importante para nosotros. El que la buena tierra produzca ciento, sesenta o treinta, es la capacidad de respuesta de cada uno, pero lo importante es producir buen fruto, eso es lo que quiere Jesús.
Jesús quiere que seamos como la tierra buena, que escucha, entiende y vive su Palabra.
Cuando dejamos que la Palabra de Dios crezca en nuestro corazón, damos mucho fruto: amor, alegría, ayuda a los demás…
Querido amigo Jesús:
Tú nos invitas a escucharte atentos
porque a veces somos distraídos.
Te pedimos que tu palabra
llegue a nuestro corazón
como la buena semilla a la buena tierra. Amén.
Cantamos "Pon tu fe en Jesús"
ACTIVIDADES:
1. Lee o ve de nuevo el Evangelio. Después comenta con tus padres y catequistas las siguientes cuestiones:
Oración inicial al Espíritu Santo:
Ven, Espíritu Santo,
abre nuestro corazón para escuchar la Palabra de Jesús.
Haz que no seamos un terreno duro,
sino una tierra buena donde tu amor pueda crecer.
Enséñanos a escuchar, comprender y vivir el Evangelio. Amén.
- Contesta: -¿Con qué compara Jesús la palabra de Dios?
- El texto:
- Reflexión: Jesús sigue sembrando su Palabra en nuestra vida.
- Oración:
-¿Qué significa en la parábola, la buena tierra ?
-¿Vemos alguna relación entre el mensaje de Jesús y el juego que hicimos?
Jesús nos enseña con el cuento del sembrador. El sembrador siembra en 4 tierras diferentes: 1- a lo largo del camino, 2- en terreno pedregoso, 3- en terreno con espinos, y 4- en tierra buena. ¿Quién es el sembrador? Dios en las escrituras o a través de una persona: nuestros padres, el sacerdote, una maestra, un amigo… ¿Qué significa la semilla? La invitación de Dios a seguirlo. ¿Qué significa la tierra? Significa nuestro corazón – receptivo o duro a la invitación. ¿Cómo es un camino? La tierra es dura y la semilla no entra así que los pajarillos lo ven y se lo comen. Cuando nuestro corazón está duro porque pensamos que no necesitamos a Dios, no respondemos a Su invitación. ¿Cómo es la tierra pedregosa? Tiene muchas piedras y los brotes se secan con el sol por la poca tierra. Las piedras de nuestro corazón son los pecados: la pereza, la gula… Nos entusiasmamos al principio, pero nos olvidamos rápido de Jesús si se pone difícil el camino. Preferimos seguir nuestros placeres en vez de darle tiempo a Dios. ¿Cómo es la tierra con espinas? La tierra con espinas sofoca a las plantitas. Las espinas también son nuestras actitudes negativas como el egoísmo, la pereza, la ira que sofocan el deseo de seguir a Jesús. La tierra buena es el corazón que cambia las actitudes malas y pone a Jesús primero en su vida. Reconoce que Jesús nos da vida y quiere compartirlo dando muchos frutos para su Reino.
La pregunta no es si Dios habla, sino, ¿Cómo está mi corazón para recibir su mensaje?
A veces somos como el camino:
escuchamos, pero enseguida lo olvidamos.
Otras veces somos como las piedras:
nos emocionamos en un retiro o en una convivencia, pero cuando llegan las dificultades abandonamos.
También podemos ser como los espinos:
las redes sociales, el móvil, las preocupaciones o el deseo de ser aceptados ocupan tanto espacio que dejamos poco lugar para Dios.
Jesús nos invita a ser tierra buena, personas que escuchan, confían y ponen en práctica su Palabra.
Explicación de Jesús:
Señor Jesús:
Gracias porque nunca dejas de sembrar esperanza en mi vida.
Perdona las veces que cierro mi corazón,
cuando otras cosas ocupan tu lugar
o cuando escucho tu Palabra sin ponerla en práctica.
Haz de mí una tierra buena,
capaz de amar, perdonar, servir
y dar frutos de alegría, paz y solidaridad. Amén.
- Interiorizo La Palabra de Dios:
- Me comprometo:
Cierra los ojos durante un minuto.
- Imagina que Jesús se acerca a ti con un saco lleno de semillas.
- Te mira con cariño y deja una semilla en tus manos.
Escucha cómo te dice:
“Confío en ti. Deja que mi Palabra crezca en tu corazón.”
Permanece unos instantes en silencio.
3. Ve el vídeo "¿Qué cultivas?"4. Realiza el puzzle:
JESÚS AYÚDAME
A ESCUCHAR TU PALABRA,
A ENTENDERLA Y A DAR FRUTO








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